Sentimientos al desnudo.

Cartas escritas y nunca enviadas, un desahogo de sentimientos en momentos en que superaba mis desilusiones y mi tristeza. Un gran alivio plasmar en el papel todo lo que sentía y librarme del dolor.


“Me has dicho en las ocasiones que hemos hablado de tus infidelidades, que no tengo razón, que es un juego tu relación de años.

¿Que es para ti ser infiel?

Piensas que tener una relación sentimental y sexual con otra persona estando conmigo no es infidelidad.

A pocos años de comenzar nuestra relación, por dos veces descubrí que estabas con otras personas de forma casual sin yo pensar, creer o sentir que lo eras.

No puedo precisar fechas, no recuerdo fechas, muy pocas, nunca se me ha dado recordar eventos con exactitud, quizás tu si podrías poner en contexto de tiempo todo esto que digo aquí, estoy segura de que si recuerdas cada relación.

Seria muy bueno para escribir una historia. Me desvío del asunto.

Se fue socavando la confianza que tenía en ti y en tus sentimientos, algunas veces me llegaba una sensación que no podía explicar, pero vivía tan tranquila que no hacía caso de mi sexto sentido. Trabaja, estaba todo el día en eso y estaba feliz, creo que fue la etapa más feliz de mi vida. Pero no por ti en particular, yo era feliz en ese momento por otras razones además de ti.

La segunda vez que tuve evidencia de tu infidelidad, coincidió con un importante evento en tu vida que me hizo cambiar mi propósito de terminar nuestra relación y que hiciéramos nuestra vida cada uno por su lado.

Ese fue mi gran error, en ese momento tenía que haberlo hecho. Pero siempre el miedo a los cambios y mi baja autoestima ganaron.

Después de eso, tu seguiste con tus aventuras, y yo las percibía claramente, pero no reaccionaba. Esa situación fue deteriorando la relación y mi desilusión crecía pero seguía contigo.

Para entonces nos embarcamos en la aventura de abandonar el país. Y yo olvidaba, pensando a veces que era mejor malo conocido que bueno por conocer. Y añadiendo mis problemas de autoestima y el miedo de quedarme sola, no comprendía en aquel momento que de todas formas estaba sola, tú me acompañabas pero no estabas o estabas a medias no me dabas lo que yo quería o imaginaba que necesitaba. Ahora se que no necesito nada que tú puedas darme para ser feliz. Me puedes dar y de hecho me das seguridad económica cosa que te agradezco infinitamente, no sabes cuanto, pero yo sola soy responsable de ser feliz.

Llegó el momento de tu salida del país y yo me quede. Empezamos una relación de dos años por correspondencia y llamadas telefónicas.

No se en que momento comencé a percibir que tú me escribías religiosamente todos los días, pero faltaba algo en esa comunicación, creo que casi puedo predecir cuando fue,  pero sentía que en tu vida había otro amor.

Llegue a ponerle nombre, pero después supe que me equivoque, o fue un amor pasajero, pero no es lo importante quien era, es igual, al final es lo mismo, no era yo quien llenaba tu cabeza, inspiraba tus deseos ni estimulaba tus ilusiones.

Nos reunimos de nuevo, cumplí mis deseos de salir del país y llegue a donde tú estabas.

Mi llegada fue como si llegara alguien querido, pero nunca la persona que tenemos deseos de ver o abrazar, de tener cerca, de amar. Tu tenias tu corazón tan ocupado que yo no podía ni luchar por un trocito. No digo que no me quisieras, pero no me amabas, no me deseabas, tus ilusiones estaban en otro lugar y ahora puedo decir mirando hacia atrás desde la distancia que te enamoraste de esa persona de una forma de la cual nunca te enamoraste de mi. Puedo no ser objetiva en mis certezas, pero es lo que siento.

Un buen día, no recuerdo la fecha porque soy muy mala para recordarlas, encontré abierto en el ordenador un correo que usabas  para comunicarte con esa persona con un historial de años utilizándolo, donde tuve evidencia de todo lo que sucedió, en el encontré cosas que nunca me habías dicho a mi en tus correos cuando me escribías, por eso puedo decir con certeza que nuestra relación por correo cuando estábamos separados no era la que tendría que haber sido.

Me gustaría saber que tienes que decir a todo esto, porque puedo estar equivocándome en algunas cosas, una cosa es imaginar lo que siente otra persona y otra muy diferente saberlo con certeza, y estoy casi segura que me dirás que a pesar de todo eso me querías.

Pero, ¿como me querías? Es algo que quisiera saber, que he significado en tu vida, pero estoy también segura que me dirás que son exageraciones mías, porque es lo que me has dicho siempre en las pocas veces que lo hemos hablado de esto, también quisiera saber que hubieras pensado tu si fuera a mi a quien hubiera sucedido todo esto.

En muchas ocasiones cuando estábamos con amigos, decías que yo era lo mejor que te había pasado en la vida. ¿Lo mejor que te ha pasado en la vida? ¡Soy yo!. ¿Como me lo explicas?. ¿No has amado a lo mejor que te ha pasado en la vida?. Deseabas a otras, te acostabas con otras, pensabas en ellas, pero yo soy lo mejor, ¿en qué sentido?, porque en el del amor no lo entiendo, no puedo.

De veras, si algo quisiera entender es eso. A lo mejor que me hubiera pasado en la vida lo hubiera amado, y a mi, lo siento, no me has amado. Al menos no en todo momento. Supongo que hubo un momento en que me amaste, pero yo no cumplí con tus expectativas del amor y buscastes en otros sitios lo que no encontraste en mi. De veras lo siento. Pero tampoco es mi culpa”.

Escrito en MIami, el 29 de Octubre de 2014

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