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Acerca de Belisa Lucha

He creado este Blog para liberar mis sentimientos. Alegria, amor, dolor, tristeza, nostalgia, o cualquiera que necesite exteriorizar.

¿Porque no escribo?

Porque no escribo_


Hace días que no escribo, un mes, quizás más. No llevo la cuenta.

¿Que les sucede a mis musas? ¿A mi inspiración? ¿A mi imaginación?

No sé cómo llamar a eso que me hace escribir. ¿Soy yo, es mi espíritu, es algo del mas allá?

No lo se, solo se que a veces me rondan ideas en la mente me pongo delante de una pagina en blanco y escribo.

Otras veces me rondas las ideas, pero no me detengo a escribirlas, las dejo ir, no las dejo que se materialicen en un texto. Me pregunto el por qué y no encuentro la respuesta,

Me gusta escribir me sirve en la mayoría de los casos de ayuda, es una catarsis, un desahogo y después me siento bien, más ligera, más lucida, más contenta.

Tampoco se para quien, y porque escribo, no pretendo nada con eso. Escribir fue una expresión del dolor, de la incertidumbre, de la impotencia ante una deslealtad que me rompió el corazón en pedazos. Un día, se reunieron situaciones difíciles, que como eran mías, pensaba que eran inmensas, terribles y sin salida, y empezar a darle forma a mi Blog me sirvió de ayuda. No tenía con quien hablar, a quien contarle, a quien pedir consejo y escribir fue una liberación.

Después, analizar lo que escribía me enseño muchas cosas sobre mí y mis problemas, puede ver desde otro ángulo como si el problema fuera de alguien que no era yo y eso me libero del dolor y el resentimiento.  Pude separa la situación de la causa, no verme como culpable y comprender que lo que otras personas hacen en muchos casos no es tu culpa, es de ellos, son ellos los que no tiene la madurez necesaria, los que no saben lidiar con sus insatisfacciones y te envuelven a ti en sus decisiones.

Fue doloroso, pero escribir me libero. Me siento agradecida por mi Blog y siento no atenderlo como se merece, no alimentarlo con mis escritos, dejarlo en el abandono.

Hoy, pensando en por que no escribía, me he dejado llevar y he vuelto a escribir, he regresado. Hoy, mi Blog me acoge alegre, satisfecho y sin reproches.

Mi secreto refugio, el lugar donde soy yo sin tapujos, donde siento lo que soy y digo lo que pienso, mi pedazo de libertad absoluta.

Gracias por existir, por haberte creado, porque a pesar de mi ausencia eres parte de mí, de lo que amo y de lo que añoro.

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Si Hay Proxima Vez….

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Ella era muy joven, estaba casada con su primer amor de juventud, él tenía algunos años más, y estaba casado, un matrimonio de muchos años.

Empezaron siendo amigos, conversaban mucho y poco a poco pasaron a más sin darse cuenta. Después de una relación de varios meses en la que pasaban tiempo conversando, pasaron a besarse y tocarse, disfrutando de sus cuerpos en el asiento posterior de su coche.

Sus encuentros en el coche estaban aderezados por un intenso erotismo, se satisfacían el uno al otro de todas las formas posible y el hecho de hacer algo prohibido hacia mucho más excitantes y apasionados sus encuentros.

Un día, después de muchos encuentros en su coche, decidieron ir a un hotel para hacer el amor, ambos deseaban un encuentro a solas, para liberar sus deseos.

Los dos estaban nerviosos ante una situación que no habían tenido antes. Sabían que estaban haciendo algo mal, pero el deseo los devoraba, no podían detener lo que sentían, la atracción era mutua, el deseo y la pasión los superaba.

Tenían muchos deseos de hacer el amor desnudos y sin miedo a que los pillaran. Fue un encuentro intenso con momentos dificiles para él. Al principio le costó tener una erección y cuando intentaba penetrarla, su erección cedía y no podía mantenerla.

Siguieron con juegos amorosos y besos llenos de deseo y después de un rato su erección la hizo disfrutar intensamente. Hicieron el amor como locos durante el largo rato que permanecieron en la habitación, no recordaban el tiempo exacto. Se sentían satisfechos, cansados y hambrientos.

Él le dijo que la próxima vez traería algo para picar porque lo que ofrecían en el hotel no le gustaba y hacer el amor le daba un hambre voraz.

Inmediatamente ella pensó que había estado allí antes con otras chicas. Sintió una fría sensación recorrer su espalda. Los celos hicieron su entrada, su cabeza empezó a dar vueltas, y se perdió en pensamientos confusos.

¿Con cuantas ha hecho lo mismo?, ¿a cuantas ha traído aquí y le ha hecho el amor igual que a mí? Se quedo callada por un momento y después sin pensar le dijo:

– Bueno, si hay próxima vez.

El la miro intrigado y un poco desconcertado, pero no dijo nada. Se acerco a ella y la beso en la boca aun con deseo, ella le devolvió el beso. Le beso los pechos y con sus labios volvió a excitar sus pezones respondieron a sus labios. Volvieron a hacer el amor, parecía que le deseo no tenía fin. Él se quedó por un rato encima de ella, no podían separarse. Después de un rato se fueron a la ducha y se dieron un baño juntos y sintieron hambre, podían haberse quedado y hacer el amor de nuevo, no encontraban final a su deseo, pero tenían hambre.

Se vistieron y salieron a comer.

La mañana siguiente, la llamo, había preocupación en su voz y le dijo que no podía entender que con lo bien que la habíamos pasado tuviera dudas de que volvieran a verse. Solo de pensar en lo sucedido deseaba volver a estar juntos, mientras hablaba con ella tenía una erección y un deseo enorme de poseerla.

– No me hagas caso, fue un mal momento, sentí celos, ni yo me lo explico porque te lo dije. También deseo volver a verte.

Sintió como se relajaba su voz, le deseo los buenos días le envió un beso y le dijo que la llamaría más tarde.

Fueron muchas próximas veces, durante un tiempo disfrutaron de sus encuentros y del sexo sin pensar a donde los llevaría esa relación. Poco a poco, la pasión se enfrió y dejaron de verse, ella no recuerda cual fue el motivo ni como sucedió, pero el recuerdo de aquella primera tarde se quedó en ella junto a la respuesta que los celos le hicieron decir.

Siempre que lo recuerda sonríe, y se siente feliz de haber vivido esa experiencia tan intensa. No quiere pensar en nada más, solo un buen recuerdo.

El recuerdo de una relación de juventud, una relación muy sexual y llena de erotismo. A una edad en que su sexualidad estaba a plena capacidad. No hubo amor, solo sexo.

Muchas veces en su vida deseo una relación sexual como aquella.

Solo de recordar su cuerpo se excitaba y deseaba una próxima vez.

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Malas Decisiones.

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Ella muchas veces pensaba en todo lo que había hecho en su mi vida y algunas cosas, si pudiera, las cambiaría. Todo en la vida es una enseñanza y arrepentirse no tiene mucho sentido porque las hacemos con la experiencia y la información que tenemos en el momento y pensamos que es lo mejor que podemos hacer.

Unas veces porque somos muy jóvenes, otras porque nos dejamos llevar por el momento en que estamos, otras por miedo a las consecuencias y otras, quizás, por capricho, hacemos cosas que con el tiempo sabemos que no fueron buenas decisiones.

Por lo tanto, no pensaba en arrepentirse de lo sucedido, solo evaluaba las cosas que con la experiencia que ahora tenía no fueron las decisiones más atinadas.

Podía equivocarse, porque al final no sabía y si eso que evaluaba como una mala decisión era parte de lo que tenía que experimentar o aprender en su vida.

A veces las situaciones se entrelazan y no puedes definir donde comienzan y donde terminan y si la parte que te parece buena estaba demasiado sujeta a las malas o si lo que seguía no hubiera sucedido de haber cambiado lo anterior.

Tomaba el riesgo de calificar sus decisiones, aunque fueran parte de un guion no escrito por ella, pero que tenía que vivir.

En general, había tenido una buena vida y había tomado muchas decisiones acertadas que la habían llevado por un buen camino. En particular, su vida amorosa no había sido muy acertada, ahora, con el paso del tiempo, podía decirlo con absoluta certeza.

Se casó la primera vez con un amor de juventud, fue el primer hombre de su vida, y se separó después de algunos años de matrimonio porque ya no lo amaba, al menos eso pensaba. Fue una buena relación, no fue perfecta, pero en la distancia podía decir que valió la pena.

Después, durante un tiempo tuvo varios amores, se divertía y disfrutaba su soltería, fue una buena etapa, pero extrañaba una relación estable y seria. Aprendió que somos muy inconformes queremos lo que no tenemos y cuando lo tenemos queremos lo contrario.

Tuvo una relación corta con un compañero de trabajo que por malos entendidos termino, pero ella se había enamorado y quedo profundamente marcada. Anterior a esta relación, había conocido a un señor casado que la enamoro, pero a ella no le interesaban ese tipo de relaciones y no acepto sus galanteos.   Después de su ruptura, enamorada y sin esperanzas de recuperar su amor, volvió a encontrar al señor casado. Le contó que se había separado, que se había mudado con su madre y la invito a salir con unos amigos a una función de teatro. Ella acepto para distraerse de su fracaso anterior. Era joven, estaba enamorada, pero necesitaba sexo y alguien para olvidar. Empezaron a salir juntos y a conocerse. Después de un tiempo, el tiempo que todo lo pone en su sitio, hizo lo suyo y la relación fue cambiando y empezaron a vivir juntos. Volvió a una relación estable.

Su mala decisión fue seguir con él cuando descubrió su primera infidelidad y después de una discusión y separarse durante varios días, acepto sus disculpas. Por supuesto después de esa vez el siguió haciendo lo mismo, ella no lo supo en ese momento, hasta que al pasar de los años tuvo pruebas de sus infidelidades.

No tuvo en cuenta una verdad absoluta, cuando son infieles una vez, lo volverán a hacer, una y otra vez, porque no es por ti que son infieles, es por inmadurez y falta de autoestima, piensan que buscando amores diferentes se van a sentir seguros y a ratificar su hombría. Fueron infieles en su relación anterior, son infieles en su relación contigo y lo serán si tienen una relación posterior a ti.

Lo había conocido estando casado y buscando relaciones fuera del matrimonio, de hecho, sabía que tenía relaciones fuera del matrimonio porque el mismo le había justificado con que tenía una mala relación con su mujer, sentía que ella no lo comprendía y necesitaba buscar fuera lo que no tenía dentro de su matrimonio. Y ella, aunque no tuvo una relación con el estando casado había oído sus historias, las mismas que les haría a las mujeres con las que tuvo relaciones estando con ella. Era una señal de alarma que debía haber tenido en cuenta.

A partir de ese momento, no sabe si las cosas que sucedieron después fueron las correctas, o las que hubieran sucedido si se hubiera separado.

Lo más seguro es que fuera otra su situación actual.

Ahora, después de años, se encuentra en una situación que no sabe siquiera si vale la pena resolver, se ha mantenido en una relación sin amor, ha dejado pasar la juventud sin disfrutar de un amor de verdad o al menos de haber disfrutado de otras relaciones aunque al final también la hubieran defraudado.

No sabe si aún tiene tiempo de saborear el sexo con quien quiera tenerlo con ella.

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El Tiempo y el Amor

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El tiempo lo pone todo en su sitio y le da sentido a lo vivido.

Nos suceden cosas que en su momento no podemos calificar y no sabemos si las decisiones que tomamos nos llevaran por buen o mal camino.

Cuando hacemos un recuento de lo vivido, el camino es la respuesta a nuestras acciones, todo lo que sucede es para llegar al lugar donde estamos ahora, aunque en algunos momentos no teníamos claro a donde nos llevaba.

Antes de conocerte, me enamoré, sufrí desengaños, pensé no volver a amar, volví al amor y de nuevo lo perdí.

Todas esas situaciones, todos esos amores, todos esos desengaños me sirvieron para aprender sobre el amor, y aprender que primero tenía que amarme a mí y solo entonces sería capaz de amar y de dar amor.

Conocerte cuando no esperaba el amor, cuando no buscaba el amor, cuando amarme a mí misma era lo importante, fue un milagro.

No conocimos de forma casual, tan casual que era imposible en ese momento pronosticar nada futuro. Salía de mi casa para realizar algunas compras y tú estabas buscando una dirección de una casa en mi vecindario, me preguntaste por la persona que buscabas, te dije que no la conocía, pero comente que dos o tres casas después de la mía se habían mudado una familia recientemente y podía ser esa la casa que buscabas. Me diste las gracias y seguiste tu camino, puedo decirte hoy que en ese momento no podía decir nada de ti, porque te mire, pero no te vi.

Al regresar coincidió que tú también terminabas la visita y pasaste frente a mí en tu coche y me diste las gracias porque era la casa que buscabas. Nos deseamos buenas tardes y entre a mi casa.

Fue todo ese día. Algunos días después, no puedo recordar cuantos, pero supongo que más de una semana, porque ya no recordaba el incidente, fui a tomar un café con una amiga y entraste en la cafería preguntando por una imprenta en la zona. Te oí hacer la pregunta a una persona cercana a nosotras y justo al lado de nuestro trabajo había una imprenta y mi amiga te indico el lugar, te acercaste a nosotras y cuando me viste, dijiste.

– Parece que estas predestinada a darme las direcciones que busco.

Por mi cara, supiste que no recordaba haberte visto antes y me recordaste el incidente cuando estaba buscando la dirección cerca de mi casa.

Después de ese día nos encontramos varias veces cuando visitabas la imprenta y coincidíamos al salir o entrar.

En otra ocasión coincidimos en la cafetería cercana a la hora del almuerzo y nos sentamos en la misma mesa y conversamos durante un rato, intercambiamos información personal y a partir de ese día nos hicimos amigos, conversábamos y pasábamos pequeños ratos juntos, hasta que un día me preguntaste si aceptaba ir contigo a un concierto un sábado en la noche.

Ya en ese momento me sentía bien en tu compañía y eras un amigo apreciado por mí.

Esa noche después del concierto nos fuimos a cenar y antes de terminar la noche, me dijiste que estabas enamorado y querías saber si aceptaría tener una relación más íntima.

Yo respondí: – Creo que sin darnos cuenta ya la tenemos, no tenemos relación intimas, pero nos sentimos bien juntos y nos entendemos.

Él se acercó y muy suavemente me beso, yo acepte el beso. Un beso que al momento se llenó en deseo y se volvió intenso y apasionado. No supe más de mí, todo fue como un sueño y amanecí en su cama al día siguiente.

No fue un amor a primera vista, no buscábamos olvidar amores pasado, fue un camino lento sin pedir nada a cambio, nos conocimos de casualidad y nos hicimos amigos por coincidir en sitios comunes. El amor nos sorprendió y el tiempo lo hizo crecer, nos acostúmbranos a vernos, a hablar por ratos, a hacernos imprescindibles el uno al otro y cuando al fin nos dimos cuenta estábamos enamorados y ya no fue posible volver atrás.

Un amor mutuo, inesperado y sin traiciones, no creció en el dolor de otros, fue siempre nuestro, sin personas a quienes sustituir y sin situaciones que reparar.

Hoy estamos viviendo un amor saludable, intenso y muy hermoso. Estoy feliz de amar de nuevo, de sentirme querida y de quererte sin miedo. No sé qué sucederá en el futuro estoy viviendo el presente, el amor del día a día, sin preocuparme, disfrutando de este momento que es lo importante.

Estoy enamorada y tú me amas, lo veo en tus ojos, lo siento en tus manos, me lo dice tu boca y es suficiente.

¿Hasta Cuándo? No importa. Nos tenemos hoy, nos amamos hoy. El presente es demasiado hermoso para pensar en mañana.

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Escribo y escribo…

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Escribo para decirme a mí misma lo que siento.

Escribo porque te tengo en mi pensamiento y no puedo olvidarte.

Escribo para ti y no lo leerás nunca.

Escribo y escribo sin un propósito y casi sin pensarlo.

Escribo, y mis manos se dejan llevar por un tumulto de ideas, por un tumulto de sentimientos.

Escribo, y cuando pueda leerlo me sorprenderá lo que escribo.

Escribo, y el mundo se ha cerrado para mí, no hay nada a mi alrededor solo mis sentimientos, solo mis recuerdos.

Escribo, y solo estas tú en todas mis palabras, en mis dedos, en mi mente, en mí y en el centro de mi vida.

Escribo y escribo, para ti, por ti y sobre ti.

En esta novela que es mi vida eres el capítulo más largo, el más sentido.

Eres el comienzo y el fin del amor, lo más hermoso y lo más triste.

Eres lo que he creado y lo que he perdido.

Escribo, y me pierdo en mis pensamientos. No sé si existes o te imagino.

Escribo, y al final solo siento el cansancio del dolor y las lagrima de la amargura.

No sé si eres real, es tan bello el recuerdo que creo que lo he inventado.

No sé si eres producto de mis enormes deseos de un amor o de mi mente torturada por el deseo.

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