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Si Hay Proxima Vez….

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Ella era muy joven, estaba casada con su primer amor de juventud, él tenía algunos años más, y estaba casado, un matrimonio de muchos años.

Empezaron siendo amigos, conversaban mucho y poco a poco pasaron a más sin darse cuenta. Después de una relación de varios meses en la que pasaban tiempo conversando, pasaron a besarse y tocarse, disfrutando de sus cuerpos en el asiento posterior de su coche.

Sus encuentros en el coche estaban aderezados por un intenso erotismo, se satisfacían el uno al otro de todas las formas posible y el hecho de hacer algo prohibido hacia mucho más excitantes y apasionados sus encuentros.

Un día, después de muchos encuentros en su coche, decidieron ir a un hotel para hacer el amor, ambos deseaban un encuentro a solas, para liberar sus deseos.

Los dos estaban nerviosos ante una situación que no habían tenido antes. Sabían que estaban haciendo algo mal, pero el deseo los devoraba, no podían detener lo que sentían, la atracción era mutua, el deseo y la pasión los superaba.

Tenían muchos deseos de hacer el amor desnudos y sin miedo a que los pillaran. Fue un encuentro intenso con momentos dificiles para él. Al principio le costó tener una erección y cuando intentaba penetrarla, su erección cedía y no podía mantenerla.

Siguieron con juegos amorosos y besos llenos de deseo y después de un rato su erección la hizo disfrutar intensamente. Hicieron el amor como locos durante el largo rato que permanecieron en la habitación, no recordaban el tiempo exacto. Se sentían satisfechos, cansados y hambrientos.

Él le dijo que la próxima vez traería algo para picar porque lo que ofrecían en el hotel no le gustaba y hacer el amor le daba un hambre voraz.

Inmediatamente ella pensó que había estado allí antes con otras chicas. Sintió una fría sensación recorrer su espalda. Los celos hicieron su entrada, su cabeza empezó a dar vueltas, y se perdió en pensamientos confusos.

¿Con cuantas ha hecho lo mismo?, ¿a cuantas ha traído aquí y le ha hecho el amor igual que a mí? Se quedo callada por un momento y después sin pensar le dijo:

– Bueno, si hay próxima vez.

El la miro intrigado y un poco desconcertado, pero no dijo nada. Se acerco a ella y la beso en la boca aun con deseo, ella le devolvió el beso. Le beso los pechos y con sus labios volvió a excitar sus pezones respondieron a sus labios. Volvieron a hacer el amor, parecía que le deseo no tenía fin. Él se quedó por un rato encima de ella, no podían separarse. Después de un rato se fueron a la ducha y se dieron un baño juntos y sintieron hambre, podían haberse quedado y hacer el amor de nuevo, no encontraban final a su deseo, pero tenían hambre.

Se vistieron y salieron a comer.

La mañana siguiente, la llamo, había preocupación en su voz y le dijo que no podía entender que con lo bien que la habíamos pasado tuviera dudas de que volvieran a verse. Solo de pensar en lo sucedido deseaba volver a estar juntos, mientras hablaba con ella tenía una erección y un deseo enorme de poseerla.

– No me hagas caso, fue un mal momento, sentí celos, ni yo me lo explico porque te lo dije. También deseo volver a verte.

Sintió como se relajaba su voz, le deseo los buenos días le envió un beso y le dijo que la llamaría más tarde.

Fueron muchas próximas veces, durante un tiempo disfrutaron de sus encuentros y del sexo sin pensar a donde los llevaría esa relación. Poco a poco, la pasión se enfrió y dejaron de verse, ella no recuerda cual fue el motivo ni como sucedió, pero el recuerdo de aquella primera tarde se quedó en ella junto a la respuesta que los celos le hicieron decir.

Siempre que lo recuerda sonríe, y se siente feliz de haber vivido esa experiencia tan intensa. No quiere pensar en nada más, solo un buen recuerdo.

El recuerdo de una relación de juventud, una relación muy sexual y llena de erotismo. A una edad en que su sexualidad estaba a plena capacidad. No hubo amor, solo sexo.

Muchas veces en su vida deseo una relación sexual como aquella.

Solo de recordar su cuerpo se excitaba y deseaba una próxima vez.

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Malas Decisiones.

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Ella muchas veces pensaba en todo lo que había hecho en su mi vida y algunas cosas, si pudiera, las cambiaría. Todo en la vida es una enseñanza y arrepentirse no tiene mucho sentido porque las hacemos con la experiencia y la información que tenemos en el momento y pensamos que es lo mejor que podemos hacer.

Unas veces porque somos muy jóvenes, otras porque nos dejamos llevar por el momento en que estamos, otras por miedo a las consecuencias y otras, quizás, por capricho, hacemos cosas que con el tiempo sabemos que no fueron buenas decisiones.

Por lo tanto, no pensaba en arrepentirse de lo sucedido, solo evaluaba las cosas que con la experiencia que ahora tenía no fueron las decisiones más atinadas.

Podía equivocarse, porque al final no sabía y si eso que evaluaba como una mala decisión era parte de lo que tenía que experimentar o aprender en su vida.

A veces las situaciones se entrelazan y no puedes definir donde comienzan y donde terminan y si la parte que te parece buena estaba demasiado sujeta a las malas o si lo que seguía no hubiera sucedido de haber cambiado lo anterior.

Tomaba el riesgo de calificar sus decisiones, aunque fueran parte de un guion no escrito por ella, pero que tenía que vivir.

En general, había tenido una buena vida y había tomado muchas decisiones acertadas que la habían llevado por un buen camino. En particular, su vida amorosa no había sido muy acertada, ahora, con el paso del tiempo, podía decirlo con absoluta certeza.

Se casó la primera vez con un amor de juventud, fue el primer hombre de su vida, y se separó después de algunos años de matrimonio porque ya no lo amaba, al menos eso pensaba. Fue una buena relación, no fue perfecta, pero en la distancia podía decir que valió la pena.

Después, durante un tiempo tuvo varios amores, se divertía y disfrutaba su soltería, fue una buena etapa, pero extrañaba una relación estable y seria. Aprendió que somos muy inconformes queremos lo que no tenemos y cuando lo tenemos queremos lo contrario.

Tuvo una relación corta con un compañero de trabajo que por malos entendidos termino, pero ella se había enamorado y quedo profundamente marcada. Anterior a esta relación, había conocido a un señor casado que la enamoro, pero a ella no le interesaban ese tipo de relaciones y no acepto sus galanteos.   Después de su ruptura, enamorada y sin esperanzas de recuperar su amor, volvió a encontrar al señor casado. Le contó que se había separado, que se había mudado con su madre y la invito a salir con unos amigos a una función de teatro. Ella acepto para distraerse de su fracaso anterior. Era joven, estaba enamorada, pero necesitaba sexo y alguien para olvidar. Empezaron a salir juntos y a conocerse. Después de un tiempo, el tiempo que todo lo pone en su sitio, hizo lo suyo y la relación fue cambiando y empezaron a vivir juntos. Volvió a una relación estable.

Su mala decisión fue seguir con él cuando descubrió su primera infidelidad y después de una discusión y separarse durante varios días, acepto sus disculpas. Por supuesto después de esa vez el siguió haciendo lo mismo, ella no lo supo en ese momento, hasta que al pasar de los años tuvo pruebas de sus infidelidades.

No tuvo en cuenta una verdad absoluta, cuando son infieles una vez, lo volverán a hacer, una y otra vez, porque no es por ti que son infieles, es por inmadurez y falta de autoestima, piensan que buscando amores diferentes se van a sentir seguros y a ratificar su hombría. Fueron infieles en su relación anterior, son infieles en su relación contigo y lo serán si tienen una relación posterior a ti.

Lo había conocido estando casado y buscando relaciones fuera del matrimonio, de hecho, sabía que tenía relaciones fuera del matrimonio porque el mismo le había justificado con que tenía una mala relación con su mujer, sentía que ella no lo comprendía y necesitaba buscar fuera lo que no tenía dentro de su matrimonio. Y ella, aunque no tuvo una relación con el estando casado había oído sus historias, las mismas que les haría a las mujeres con las que tuvo relaciones estando con ella. Era una señal de alarma que debía haber tenido en cuenta.

A partir de ese momento, no sabe si las cosas que sucedieron después fueron las correctas, o las que hubieran sucedido si se hubiera separado.

Lo más seguro es que fuera otra su situación actual.

Ahora, después de años, se encuentra en una situación que no sabe siquiera si vale la pena resolver, se ha mantenido en una relación sin amor, ha dejado pasar la juventud sin disfrutar de un amor de verdad o al menos de haber disfrutado de otras relaciones aunque al final también la hubieran defraudado.

No sabe si aún tiene tiempo de saborear el sexo con quien quiera tenerlo con ella.

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¿Que sabemos del Amor?

Que sabemos del amor


Porque insistimos en amar a quien no nos ama, a amar lo que es imposible, a vivir en relaciones donde no existe el amor y solo compartimos la vida en común, renunciando a nuestros más profundos deseos.

Acaso no sabemos reconocer al amor porque la rutina y la falta de ilusión nos nubla la razón.

No sabemos nada del amor solo imaginamos lo que queremos que sea, no lo reconocemos en nosotros ni en el otro y nos cerramos todas las puertas al amor.

Reconocemos el amor en las novelas, las películas románticas y los poemas y pensamos que nunca nos tocara un amor como esos.

El amor llega a nosotros, pero se pierde en el camino y dejamos de reconocerlo en nuestras relaciones porque pensamos en amores de fantasía y no intentamos buscarlo en lo más hondo de nuestro corazón.

Siento al amor lejos de mí, lo veo en otras parejas, pero no en mi vida.

Añoro ese sentimiento, lo envidio cuando lo veo presente en los otros y pienso en cuanto les durará porque estoy segura de que se perderá también en ellos, que no tiene futuro el amor como no lo ha tenido para mí.

Cuando leo un poema, oigo una canción de amor o lo imagino en mi mente, ansió el amor para salvar mi vida de la insatisfacción. No reconozco el amor, no lo siento, no existe para mí.

Me pregunto muchas veces si soy yo quien no cree en el amor o es que simplemente no existe.

Muchos años atrás, creía en el amor, lo sentía cerca, lo buscaba, pensaba que podía enamorarme que podía disfrutar del amor.

Hoy no sé si existe en algún lugar, si alguien puede amar y ser amado de verdad o si solo es una fantasía que queremos alcanzar, pero perdemos la fe en el camino. La vida es demasiado real y el amor no existe.

Intento vivir sin amor y solo acepto lo que es y no sé si volveré a sentir de nuevo el amor, si volveré a enamorarme.

Tengo miedo de volver a sentir el amor y perderlo, de sufrir, de llorar otra vez por el amor perdido, por la traición, la infidelidad y la mentira.

Ahora pretendo aprender a amarme a mí misma y quizás eso me ayude a encontrar a otra persona en la que pueda compartir el amor que ya tengo en mi y siento por mí.

Es triste vivir sin amor, es triste para mí no poder disfrutar de ese sentimiento tan hermoso en el que he dejado de creer.

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La Traición de mi Cuerpo.

Mi cuerpo en negro(1)

Este cuerpo mío que no deja de desearte.

Que no deja de esperar por tus caricias, por el calor de tu cuerpo.

¿Qué puedo hacer con él?, que no deja de sentirte en cada movimiento.

Que no quiere amar si no es contigo.

Me dices que vendrás, pero demoras, demoras mucho.

Mucho más de lo que mi cuerpo puede esperar.

Y entonces buscándote a ti, cae en otros brazos, en otros labios.

Después, queda inerte, el deseo de la carne cede, pero el alma sufre.

Se queda vacía, sin sentido, sin amor.

Solo la carne libera la tensión del deseo.

El alma lo pierde todo, no recibe nada porque solo con tu cuerpo y tu alma puede liberarse del deseo de tenerte.

¿Puedes decirme que hacer con mi cuerpo ardiente, deseoso de amor y de tu cuerpo?

Me dices que vendrás, y no lo haces.

Es mi cuerpo, no es mi alma quien te traiciona.

Es el deseo, no es el amor quien te traiciona.

No puedo amar solo con el cuerpo, necesito un alma.

Necesito tu cuerpo y también necesito tu amor.

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Para un Amor Perdido.

Voy a dejarte.

Voy a dejarte, se acabó. Voy a dejar de sufrir porque no me amas.

Ha sido muy difícil tomar esta decisión, Pero no puedo más, no puedo soportar saber que amas a otra, y estas junto a mí, sin amarme.

No sé por qué no luchas por ese amor que ocupa tu corazón.

¿Por qué no tomas tú la decisión de dejarme e irte con ella, de amarla a ella?

No puedo hacer nada para que me ames. Pero tampoco puedo permanecer indiferente a tu infidelidad. No puedo compartir tu amor con nadie.

El amor es una decisión, por una persona por la que te sientes atraído, que te gusta. Hay algo en esa persona que te invita a amarlo y lo haces, sin pensar, sin entender nada, simplemente lo amas.

¿Qué es lo que me falta para que me ames?  Me lo pregunto una y mil veces. ¿Por qué no me amas? Y yo, muero por ti, por un beso por una palabra de amor, por una caricia. Sueño con un abrazo tuyo, con una mirada de amor.  Sin saber, sin entender por qué, me enamoré y te amé.

Así es el amor, no siempre a quien amas te ama.

Ahora, buscare el amor, alguien que me ame para amarnos. Y tú, serás un bello recuerdo imposible, un recuerdo que guardare en lo más profundo de mi corazón, como un sueño sin final feliz, sin recompensa.

Voy por mi próximo amor, por alguien que me dé un lugar en su vida. No puedo seguir amando sin que me amen. No puedo dejar a mi corazón tan triste, sin amor, sin recompensa.

Mi corazón, mi alma, mi cuerpo, necesita amar, y también necesita que lo amen, un amor reciproco, un amor de dos, un amor sin reproches.

No quiero sufrir por amor, no me interesa, hay mucho amor que necesita amor, hay mucho amor para compartir y entre tantas almas solitarias hay alguna que estará esperando por mí.

Te deseo que seas feliz, que te amen tanto como yo te amé, que tengas toda la felicidad que mereces, yo me iré, te dejaré libre.

Disfruta de tu libertad y de la vida que deseas, disfruta del amor.

Solo quisiera que, si en algún momento me recuerdas, me desees lo mismo, me recuerdes como alguien que te amo mucho pero no te obligo a nada. Que me recuerdes con cariño, sin odios, sin rencor.

Tuvimos un amor bonito, que no duro mucho, pero que tuvo momentos buenos, momentos malos y un día termino.

Adiós amor, por quererte como te quise no puedo desearte mal, no puedo odiarte, no puedo guardarte rencor.

Te dejo libre, no puedo soportar que no me ames, voy en busca de la felicidad que también me merezco.

Te quise mucho y aun te quiero, pero me voy, no acepto migajas de un amor que un día me perteneció, no acepto un segundo lugar en tu corazón, lo quiero todo.

Mi último beso, mi último te amo para ti, Adiós.

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