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Malas Decisiones.

decisiones


Ella muchas veces pensaba en todo lo que había hecho en su mi vida y algunas cosas, si pudiera, las cambiaría. Todo en la vida es una enseñanza y arrepentirse no tiene mucho sentido porque las hacemos con la experiencia y la información que tenemos en el momento y pensamos que es lo mejor que podemos hacer.

Unas veces porque somos muy jóvenes, otras porque nos dejamos llevar por el momento en que estamos, otras por miedo a las consecuencias y otras, quizás, por capricho, hacemos cosas que con el tiempo sabemos que no fueron buenas decisiones.

Por lo tanto, no pensaba en arrepentirse de lo sucedido, solo evaluaba las cosas que con la experiencia que ahora tenía no fueron las decisiones más atinadas.

Podía equivocarse, porque al final no sabía y si eso que evaluaba como una mala decisión era parte de lo que tenía que experimentar o aprender en su vida.

A veces las situaciones se entrelazan y no puedes definir donde comienzan y donde terminan y si la parte que te parece buena estaba demasiado sujeta a las malas o si lo que seguía no hubiera sucedido de haber cambiado lo anterior.

Tomaba el riesgo de calificar sus decisiones, aunque fueran parte de un guion no escrito por ella, pero que tenía que vivir.

En general, había tenido una buena vida y había tomado muchas decisiones acertadas que la habían llevado por un buen camino. En particular, su vida amorosa no había sido muy acertada, ahora, con el paso del tiempo, podía decirlo con absoluta certeza.

Se casó la primera vez con un amor de juventud, fue el primer hombre de su vida, y se separó después de algunos años de matrimonio porque ya no lo amaba, al menos eso pensaba. Fue una buena relación, no fue perfecta, pero en la distancia podía decir que valió la pena.

Después, durante un tiempo tuvo varios amores, se divertía y disfrutaba su soltería, fue una buena etapa, pero extrañaba una relación estable y seria. Aprendió que somos muy inconformes queremos lo que no tenemos y cuando lo tenemos queremos lo contrario.

Tuvo una relación corta con un compañero de trabajo que por malos entendidos termino, pero ella se había enamorado y quedo profundamente marcada. Anterior a esta relación, había conocido a un señor casado que la enamoro, pero a ella no le interesaban ese tipo de relaciones y no acepto sus galanteos.   Después de su ruptura, enamorada y sin esperanzas de recuperar su amor, volvió a encontrar al señor casado. Le contó que se había separado, que se había mudado con su madre y la invito a salir con unos amigos a una función de teatro. Ella acepto para distraerse de su fracaso anterior. Era joven, estaba enamorada, pero necesitaba sexo y alguien para olvidar. Empezaron a salir juntos y a conocerse. Después de un tiempo, el tiempo que todo lo pone en su sitio, hizo lo suyo y la relación fue cambiando y empezaron a vivir juntos. Volvió a una relación estable.

Su mala decisión fue seguir con él cuando descubrió su primera infidelidad y después de una discusión y separarse durante varios días, acepto sus disculpas. Por supuesto después de esa vez el siguió haciendo lo mismo, ella no lo supo en ese momento, hasta que al pasar de los años tuvo pruebas de sus infidelidades.

No tuvo en cuenta una verdad absoluta, cuando son infieles una vez, lo volverán a hacer, una y otra vez, porque no es por ti que son infieles, es por inmadurez y falta de autoestima, piensan que buscando amores diferentes se van a sentir seguros y a ratificar su hombría. Fueron infieles en su relación anterior, son infieles en su relación contigo y lo serán si tienen una relación posterior a ti.

Lo había conocido estando casado y buscando relaciones fuera del matrimonio, de hecho, sabía que tenía relaciones fuera del matrimonio porque el mismo le había justificado con que tenía una mala relación con su mujer, sentía que ella no lo comprendía y necesitaba buscar fuera lo que no tenía dentro de su matrimonio. Y ella, aunque no tuvo una relación con el estando casado había oído sus historias, las mismas que les haría a las mujeres con las que tuvo relaciones estando con ella. Era una señal de alarma que debía haber tenido en cuenta.

A partir de ese momento, no sabe si las cosas que sucedieron después fueron las correctas, o las que hubieran sucedido si se hubiera separado.

Lo más seguro es que fuera otra su situación actual.

Ahora, después de años, se encuentra en una situación que no sabe siquiera si vale la pena resolver, se ha mantenido en una relación sin amor, ha dejado pasar la juventud sin disfrutar de un amor de verdad o al menos de haber disfrutado de otras relaciones aunque al final también la hubieran defraudado.

No sabe si aún tiene tiempo de saborear el sexo con quien quiera tenerlo con ella.

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¿Que sabemos del Amor?

Que sabemos del amor


Porque insistimos en amar a quien no nos ama, a amar lo que es imposible, a vivir en relaciones donde no existe el amor y solo compartimos la vida en común, renunciando a nuestros más profundos deseos.

Acaso no sabemos reconocer al amor porque la rutina y la falta de ilusión nos nubla la razón.

No sabemos nada del amor solo imaginamos lo que queremos que sea, no lo reconocemos en nosotros ni en el otro y nos cerramos todas las puertas al amor.

Reconocemos el amor en las novelas, las películas románticas y los poemas y pensamos que nunca nos tocara un amor como esos.

El amor llega a nosotros, pero se pierde en el camino y dejamos de reconocerlo en nuestras relaciones porque pensamos en amores de fantasía y no intentamos buscarlo en lo más hondo de nuestro corazón.

Siento al amor lejos de mí, lo veo en otras parejas, pero no en mi vida.

Añoro ese sentimiento, lo envidio cuando lo veo presente en los otros y pienso en cuanto les durará porque estoy segura de que se perderá también en ellos, que no tiene futuro el amor como no lo ha tenido para mí.

Cuando leo un poema, oigo una canción de amor o lo imagino en mi mente, ansió el amor para salvar mi vida de la insatisfacción. No reconozco el amor, no lo siento, no existe para mí.

Me pregunto muchas veces si soy yo quien no cree en el amor o es que simplemente no existe.

Muchos años atrás, creía en el amor, lo sentía cerca, lo buscaba, pensaba que podía enamorarme que podía disfrutar del amor.

Hoy no sé si existe en algún lugar, si alguien puede amar y ser amado de verdad o si solo es una fantasía que queremos alcanzar, pero perdemos la fe en el camino. La vida es demasiado real y el amor no existe.

Intento vivir sin amor y solo acepto lo que es y no sé si volveré a sentir de nuevo el amor, si volveré a enamorarme.

Tengo miedo de volver a sentir el amor y perderlo, de sufrir, de llorar otra vez por el amor perdido, por la traición, la infidelidad y la mentira.

Ahora pretendo aprender a amarme a mí misma y quizás eso me ayude a encontrar a otra persona en la que pueda compartir el amor que ya tengo en mi y siento por mí.

Es triste vivir sin amor, es triste para mí no poder disfrutar de ese sentimiento tan hermoso en el que he dejado de creer.

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La Traición de mi Cuerpo.

Mi cuerpo en negro(1)

Este cuerpo mío que no deja de desearte.

Que no deja de esperar por tus caricias, por el calor de tu cuerpo.

¿Qué puedo hacer con él?, que no deja de sentirte en cada movimiento.

Que no quiere amar si no es contigo.

Me dices que vendrás, pero demoras, demoras mucho.

Mucho más de lo que mi cuerpo puede esperar.

Y entonces buscándote a ti, cae en otros brazos, en otros labios.

Después, queda inerte, el deseo de la carne cede, pero el alma sufre.

Se queda vacía, sin sentido, sin amor.

Solo la carne libera la tensión del deseo.

El alma lo pierde todo, no recibe nada porque solo con tu cuerpo y tu alma puede liberarse del deseo de tenerte.

¿Puedes decirme que hacer con mi cuerpo ardiente, deseoso de amor y de tu cuerpo?

Me dices que vendrás, y no lo haces.

Es mi cuerpo, no es mi alma quien te traiciona.

Es el deseo, no es el amor quien te traiciona.

No puedo amar solo con el cuerpo, necesito un alma.

Necesito tu cuerpo y también necesito tu amor.

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Para un Amor Perdido.

Voy a dejarte.

Voy a dejarte, se acabó. Voy a dejar de sufrir porque no me amas.

Ha sido muy difícil tomar esta decisión, Pero no puedo más, no puedo soportar saber que amas a otra, y estas junto a mí, sin amarme.

No sé por qué no luchas por ese amor que ocupa tu corazón.

¿Por qué no tomas tú la decisión de dejarme e irte con ella, de amarla a ella?

No puedo hacer nada para que me ames. Pero tampoco puedo permanecer indiferente a tu infidelidad. No puedo compartir tu amor con nadie.

El amor es una decisión, por una persona por la que te sientes atraído, que te gusta. Hay algo en esa persona que te invita a amarlo y lo haces, sin pensar, sin entender nada, simplemente lo amas.

¿Qué es lo que me falta para que me ames?  Me lo pregunto una y mil veces. ¿Por qué no me amas? Y yo, muero por ti, por un beso por una palabra de amor, por una caricia. Sueño con un abrazo tuyo, con una mirada de amor.  Sin saber, sin entender por qué, me enamoré y te amé.

Así es el amor, no siempre a quien amas te ama.

Ahora, buscare el amor, alguien que me ame para amarnos. Y tú, serás un bello recuerdo imposible, un recuerdo que guardare en lo más profundo de mi corazón, como un sueño sin final feliz, sin recompensa.

Voy por mi próximo amor, por alguien que me dé un lugar en su vida. No puedo seguir amando sin que me amen. No puedo dejar a mi corazón tan triste, sin amor, sin recompensa.

Mi corazón, mi alma, mi cuerpo, necesita amar, y también necesita que lo amen, un amor reciproco, un amor de dos, un amor sin reproches.

No quiero sufrir por amor, no me interesa, hay mucho amor que necesita amor, hay mucho amor para compartir y entre tantas almas solitarias hay alguna que estará esperando por mí.

Te deseo que seas feliz, que te amen tanto como yo te amé, que tengas toda la felicidad que mereces, yo me iré, te dejaré libre.

Disfruta de tu libertad y de la vida que deseas, disfruta del amor.

Solo quisiera que, si en algún momento me recuerdas, me desees lo mismo, me recuerdes como alguien que te amo mucho pero no te obligo a nada. Que me recuerdes con cariño, sin odios, sin rencor.

Tuvimos un amor bonito, que no duro mucho, pero que tuvo momentos buenos, momentos malos y un día termino.

Adiós amor, por quererte como te quise no puedo desearte mal, no puedo odiarte, no puedo guardarte rencor.

Te dejo libre, no puedo soportar que no me ames, voy en busca de la felicidad que también me merezco.

Te quise mucho y aun te quiero, pero me voy, no acepto migajas de un amor que un día me perteneció, no acepto un segundo lugar en tu corazón, lo quiero todo.

Mi último beso, mi último te amo para ti, Adiós.

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Pensaba que me Amabas.

Y Yo pensaba

Ella cuidaba mucho de su peso, llevaba una dieta saludable y realizaba jornadas de ejercicios diarios, estaba siempre preocupada por mantener un peso adecuado y por lucir bien. Le encantaba agradar a su marido y sentirse segura de que le satisfacía como mujer.
Su marido estaba pendiente de ella, la animaba para que no faltara al a sus ejercicios mantuviera sus dietas y cuando le parecía que había aumentado de peso se lo hacía saber, y ella se preocupaba mucho.
Parecía orgulloso de ella, era una mujer hermosa y muy cuidadosa de su imagen.
Sus amigos y compañeros siempre comentaban lo guapa que era su mujer y que debería estar orgulloso de la bonita familia que tenía.

Era una tarde como otras, volvía del gimnasio de hacer su rutina de ejercidos y se dirigía a buscar a su hijo a las clases de fútbol que tenía después de clases cuatro veces por semana. Tenía mucha sed y decidió parar en una cafetería a comprar una botella de agua bien fría, tenía mucho calor había sudado mucho durante su entrenamiento y olvido beber un poco de agua, mientras salía del gimnasio conversando con una compañera de ejercicios, creía que había dejado su botella de agua en el coche, pero la había dejado en casa al salir.
Debía seguir por la autopista, pero en la próxima salida salió para buscar donde poder comprar agua.
Aparco en una cafetería cercana a la salida de la autopista, pero la chica le dijo que habían acabado de ponerla a enfriar agua y ella la quería bien fría.
La chica le indico un restaurante al doblar de la esquina, seguro podía encontrar, no tenía que ir en el coche, andando llegaría más rápido.
Salió de la cafetería y recorrió la distancia hasta la esquina y entro por una puerta del restaurante que estaba pegada a la acera. Al entrar le pregunto a un mesero, y le dijo que al final del salón a la derecha estaba el bar. Al alejarse el mesero dejo caer sus ojos sobre ella y valoro con detenimiento lo que veía y en su cara se dibujó una sonrisa de total aprobación.
En su ropa de entrenamiento, muy ajustada a su cuerpo, se veía muy bien, tenía una figura esbelta y muy bien formada, llevaba el pelo atado en una cola de caballo alta que caía en una trenza suelta dorada y una cinta gruesa alrededor de la frente para evita que el sudor cayera en sus ojos durante el entrenamiento.
El pantalón de ejercicio a la altura de la pantorrilla dejaba ver sus piernas bien formadas, la blusa bien ajustada al cuerpo marcaba sus caderas, su cintura y sus pechos sujetándolos firmemente, pero dejando adivinar que poseía unos pechos bien formados y deseable para cualquier hombre.
Se dirigió con paso firme y rápido hasta el bar y le pidió al barman una botella de agua bien fría, las más fría que tuviera. Mientras le traían el agua se detuvo a mirar a su alrededor. El restaurante era un lugar amplio, acogedor y romántico, con ventabas cubiertas con cortinas blancas que tamizaban la luz y evitaban poder ver desde afuera, las luces tenues le daban un ambiente muy íntimo, estaban cubiertas con manteles de color blanco y servicio completo de vajilla con varias copas, todo muy limpio, sencillo y lujoso. Las mesas estaban distribuidas de forma que ninguna estaba cerca de la otra, separadas por divisiones o por decoraciones muy bien ubicadas enfatizando el carácter íntimo del lugar y permitiendo que las conversaciones entre los comensales no se escucharan si hablaban en voz baja. La música también acompañaba el ambiente, música instrumental muy bien escogida. Todo invitaba a un encuentro romántico.
Le gustó mucho el lugar. Le contaría a su marido su descubrimiento para tener una cena romántica alguna noche, necesitaban un poco de intimidad en su vida diaria.
A esa hora no estaba muy lleno, solo pocas mesas ocupadas casi todas por parejas.
Sus ojos poco a poco se adaptaron a la penumbra del lugar y empezó a mirar con más detenimiento a los comensales.
Una pareja un poco alejada de ella le llamo la atención, solo veía la espalda de la chica, pero se notaba que tenía un poco de exceso de peso, parecía tener buena figura, pero con un poco de peso menos estaría mejor. Siempre estaba detallando el peso de las mujeres que veía, era una mujer obsesionada con el control del peso corporal.
La mujer se movió un poco y pudo ver a su acompañante que le acariciaba la cara en un gesto muy cariñoso.
Sintió que el estómago le daba un vuelco, su mente no podía procesar lo que veía, el hombre que acompañaba a la mujer era su marido, cerró los ojos y los volvió a abrir rectificando lo que sus ojos veían, no lo podía creer, su marido acariciando a una mujer delante de sus ojos, besándola y rozando pus piernas con las de ella por debajo de la mesa.
Pero lo peor era que la mujer que estaba sentada frente a él era una mujer con más peso que ella y más joven por la forma de vestir. Su marido se pasaba todo el tiempo criticando a las mujeres con sobrepeso y le reclamaba a ella cuando consideraba que había aumentado un poco.
No entendía lo que sucedía, su marido siempre tenía mucho trabajo y muy frecuentemente llegaba tarde y le decía que había comido con clientes o personas relacionadas con su trabajo, por un momento todas su confianza y credibilidad re rompió en pedazos.
El barman le pregunto si se sentía bien, ella se dio cuenta que se había quedado petrificada y que todo el color de su cara se había esfumado, se recostó a la barra y sintió que las lágrimas rodaban por su cara, estaba consternada, enfurecida, decepcionada, dolida, todo al mismo tiempo y dejándola sin posibilidades de pensar y saber qué hacer.
Cogió la botella de agua que le daba el barman la destapo y bebió un sorbo largo esperando que el agua fresca en su garganta le aclararán la mente.
Le dijo al barman que estaba bien que no tenía importancia y que se le pasaría.
Pago por su botella de agua y realizo el camino de regreso hacia la puerta por donde había entrado. Llego al coche casi sin darse cuenta, entro en él y se dejó llevar por la pena que sentía, lloro desconsoladamente sin saber qué tiempo estuvo en ese estado.
A medida que se tranquilizaba ponía en orden su mente, se le aclaraban actuaciones de su marido que a veces no comprendía bien pero que justificaba por que trabajaba mucho y llegaba tarde y cansado a la casa. Las piezas encajaban y podía comprender lo que antes estaba detrás de una cortina como las del restaurante que matizaban sus actuaciones y no dejaban ver su verdadera vida desde afuera, ella estaba afuera de su vida era solo un personaje que completaba un decorado en la vida de su marido.
Y en su mente surgió una dolorosa pregunta: ¿La amaba o solo era un objeto para exhibir a sus amigos y presumir de tener una familia y una esposa guapa, bien vestida e inteligente?

Solo si alguien te ama de verdad puede amarte cómo eres, sin exigirte un aspecto o una presencia.
Sin mentir, sin hacernos sentir importantes solo para mantener una doble vida.
Podemos amar intensamente, y en un instante podemos dejar de amar, se rompe dentro de nosotros el amor, se hace trizas y sabes que tu mente creaba una cortina para encubrir lo que tu corazón ya sospechaba.
La verdad se presenta ante tus ojos y comprendes lo que intentabas justificar para no admitirla.

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